• Alan Stivelman

Viaje al corazón guaraní

A comienzos del año 2016, viajé a Paraguay para intentar entablar contacto con algún sabío guaraní que pudiera orientarme en la búsqueda del origen del fenómeno OVNI y escuchar su opinión acerca del caso de Juan. Decidí ir por el camino de los ancestros, allí esperaba encontrar una respuesta que ayude también a calmar la pena de Juan. Viajé junto a Leticia Coronel -productora y amiga paraguaya- allí ella hizo las gestiones adecuadas para ir de visita a diferentes comunidades guaraníes. Preferí ir de la "cerrada" a la más "abierta", los caminos a veces me gustan recorrerlos así. Llegamos al atardecer a la Comunidad Mbarigui, donde nos recibe el Karaí (anciano sabío) Plutarco. Nos acercamos a él con sigilio, yo estaba maravillado por la tierra roja que embellece al entorno de la comunidad. Plutarco nos anticipa que ya nos había soñado, y que sabía las razones de nuestra visita. La noche anterior se le manifestó en un sueño nuestra búsqueda. Él nos invitó a sentarnos en un tronco que había por ahí, y empezó a hablar sin parar. Jose, Osmar y Leti se sintieron muy emocionados por el mensaje que les estaba transmitiendo. Yo, al no entender guaraní, me detuve a observarlos y entender que los que les estaba comentando era de mucha significancia para todos. Escuché a través de sus ojos. Nos dijo que no hay gente "blanca" que venga a consultarle de estos temas sagrados, que él estaba muy feliz con nuestra visita. Que el ser humano cada vez está más desconectado de su raíz. Nosotros prometimos transmitir sus palabras sin distorsionar el mensaje.


“La Tierra está muy débil”, nos dijo

Con mucha tristeza en su mirada nos pidió que ayudemos a depositar un granito de arena en la consciencia del hombre blanco ya que éste está siendo engañado, confundido en su accionar diario. “La Tierra está muy débil” nos dijo, “ya no hay animales que cuidar, no hay árboles, no hay monte, el blanco ha quitado todo. Nosotros no podemos hacer otra cosa más que cuidar la Tierra porque ese fue el motivo por el cual nos creó Ñanderú (Dios). Somos los que generan un equilibrio a nuestro planeta y nuestros rezos evitan que hayan mayores catástrofes naturales, pero ya la Tierra está muy débil”. No saben lo fuerte que fue para nosotros oír estas palabras, sentir impotencia, ganas de abrazar a todos y elevar la consciencia de toda la humanidad para que de una vez por todas entendamos que no tenemos otra casa más que esta. Nuestro hogar se llama planeta Tierra, ningún OVNI vendrá a rescatarnos, no veo a las estrellas para buscar un refugio estelar. Mi casa es esta.


Luego de dos intensos días con Plutarco, viajamos al departamento de Amambay, para conocer a Silvia, la sabía guaraní - Paí Tavyterá. El encuentro con ella no me lo olvidó más, su mirada era única, se podían ver a través de ella los siglos de ancestralidad que habitan en sus ojos. Me dijo que los Paí Tavyterá se comunican con el plano superior a través de los cantos sagrados, estos se repiten desde el comienzo de los tiempos. Así fue que nos regaló dos rezos importantes, uno de ellos es para no tener miedo de aquello que nos presenta "afuera", ejemplo: el OVNI. Sentir miedo es lo primero que tenemos que evitar. Luego el rezo, lo que hace, es exigir a "eso" que se manifieste tal como es. Su verdadera realidad. Todo este concepto me pareció sumamente extraño, Silvia habla del fenómeno como si se tratáse de un holográma. Inmediatamente hice el puente mental con las teorías del Dr. Vallée y su relacionamiento del fenómeno como algo multidimensional. Hablaban de lo mismo, una sabía guaraní con su legado espiritual habló exactamente de lo mismo que el Dr. Vallée con sus doctorados en ciencia. Que maravilla fue haber estado presente en ese instante donde se tejió un puente entre la ciencia y la sabiduría indígena. Mi mente brindó y danzó toda la noche.

(Making of del viaje a Paraguay)


Gracias Plutarco y Silvia por habernos regalado los misterios de su tradición. Plutarco nos hizo una advertencia final al preguntarle si podremos utilizar sus palabras en la película. Nos dijo: “Depende. Si distorsionan el mensaje por un mero comercio, no podrán hacer nada”. Públicamente me comprometo en esta búsqueda, que es nuestra, de todos nosotros. Quien se haga cargo de que es humano por favor que nos acompañe en esta aventura. Prometemos llevarlos de la mano por lugares que jamás han transitado. Cuidemos a nuestros pares. Cuidemos a nuestra Tierra. Cuidemos, y los misterios vendrán solos por nosotros.


Agradecimientos especiales: Leticia Coronel, José Elizeche, Osmar Aquino, Grupu Sunú, Plutarco y toda la comunidad Mbarigui, Silvia y toda la comunidad Ita Guasú.


Alan Stivelman